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Sentidos Muertos

Fue como si mi alma estuviera harta de disolverse en el mas despiadado acido, habiéndose elevado tantas veces solo para volver a hundirse un poco más hondo en la escala de terror del padecimiento….

Viviendo

Estoy viva…

¿por qué no estoy viviendo?

¿se esconde acaso detrás de esa tormenta…?

¿los susurros?

¿el significado del viento?…

me pregunto, con mi intriga aun empapada,

mojada en los secretos del silencio.

Y me señala con sus manos,

esa…la filosófica manía

de preguntar a lo lejos,

y le respondo aun preguntándome,

si no será más que un roció,

que se va escurriendo en las resecas raíces

que se trepan por mi cuerpo…

y es que aun estoy con vida,

¿debería estar viviendo?

o dime tú… ¿qué será entonces la vida?

acaso lucecitas a lo lejos que se

van desvaneciendo…

¿o serán sonrisas ya disfrazadas de lagrimas?

¿o solo un poco de todo que termina en la nada?.

Y es que entre tanta pregunta,

temerosa y dormitando me encuentro,

procurando aun no dormir,

cabeceando ya a solas,

de mis labios las palabras del temor

de a poco van naciendo,

aquellas que riman con vivir

e ir de a poco desfalleciendo…

Luna

Por siempre seré tu luna,

esa luna que observa como un sigiloso farol flotante,

deambulando en la imperante oscuridad,

porque ese amor ya añejo aun huele a la noche,

aun huele a una espesa bruma estelar.

Y es que aun bañada en su llanto

de manto plateado,

por siempre la luna tendrá tu nombre,

oculto en el mío,

y al mirarla su mirada de ti, me hablara,

ella que sabe tanto de la vida

y desconoce del amor,

oculta mis más grandes amarguras,

por ti, solo por ti,

ahora solo existe una, donde existirían dos,

en esta noctambula premura en soledad.

¿Y es que seré acaso por siempre tu luna,

de infortunios y vaivenes?

por siempre la amante que nació contigo

y murió por ti,

tendrá su nombre errante,

de guerrera vigilante de la noche,

de melancólicos gimoteos de fallidos amores,

de ilusiones que nacieron para morir.

Que no, que me niego,

que no aguanto,

que me invade el desespero,

que domina el que aun recuerda,

un  pordiosero,

que no sabe, que ni suena,

que me hago la que no es con ella,

que lo que arde no es mi corazón…

es la caldera,

que me importa si la duda se menea,

quemo los pensamientos en la chimenea.

¿Y qué hago en el abismo?

no soy yo, es mi corazón que sufre de ausentismo…

y qué más da lo que divulgan,

si me difaman de primera puerta,

las dudas son ladrillos de edificios,

que se desploman

como tu amor nacido de ilusiones pasajeras

Huele a tristeza,

expiro terror,

huele a melancolía,

retengo mi respiración…

Se esparce el dolor,

fuerte conmoción.

Hiede a impotencia,

asfixia el aroma taciturno,

estoy impregnada del aroma de tu recuerdo, 

retengo mi respiración…

Quisiera poder desteñir el brillo de las estrellas esta noche, volverlas oscuras como el cielo, opacas como mi alma calcinada…

Destruiste lo poco que quedaba de mí

aquel día en que pronunciaste las palabras

invasivas del adiós,

se fue desmigajando mi alma,

y quedo todo irrecuperable,

tan rápido como el polvo, se esparció;

solo quedo una ventana de muestra,

tan farsa como abominable,

que solo brinda el reposo 

de privarme de toda emoción.

¡No hay un agujero!

¡No hay espinas! 

¡No hay cuchillos! 

Seria apacible el mas grande de los disparos, 

todo en mí ahora es ausencia,

todo en mí ahora es vacio.

Que grande la ironía;

Al ver como la mas grande de las penas

es aquella que no cabe en ninguna dimensión,

no se siente, no se llora, 

pero tiene como ninguna una fuerza demoledora.

Todo ahora es ausencia, 

Todo ahora es el más grande de los vacios…. 

Con una delicada sinfonía,

te veo sola, desolada en aquella silla

una joven dando actuación y guardando agonía,

sabes que tu sentimiento al verle brilla.

Te encuentras con un músculo latente entre tu mano,

el mismo que tomates de tu pecho

en la cavidad de la desesperación,

para comprender debes surcar sola un gran tramo.

Se te ve tan solitaria con la mirada fija al suelo,

atendiendo en tu mente el trinar de los pájaros 

entrelazando pensamientos en un pañuelo, 

entre tanto recaes en pasajes un tanto raros.

Y te veo tan solitaria en el reflejo,

buscando el encuentro entre tus fantasías y la realidad,

niña que teme al crecer en lo perplejo 

anhelas haber encontrado la compañía para dejar atrás la soledad.